Comentario de documentos

«Magnifica humanitas» (I): Visión de conjunto

Se acaba de publicar la primera encíclica del Papa León XIV con el título Magnifica Humanitas (MH), tomado, según costumbre, de las dos primeras palabras latinas del documento. Aclara el subtítulo que es “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Por ser encíclica, estamos ante un documento pontificio mayor, generalmente utilizado para cuestiones importantes. Siendo la primera encíclica del Papa León, se diría que entraña cierto carácter programático de este pontificado. Un documento que, como señalaba el prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, el mismo día en que se publicaba, «será objeto no sólo de lectura para todos, sino también de reflexión personal y de deseo de transmitir ampliamente su mensaje.»

La importancia otorgada a esta nueva encíclica se puso de manifiesto en su solemne presentación en el Vaticano el 25 de mayo con presencia y discurso final del propio León XIV; algo nada habitual en la presentación de un documento pontificio. Intervinieron tres cardenales, altos cargos de la Curia Romana, dos profesoras teólogas, y el Sr. Christpher Olah, cofundador de Anthropic, una influyente empresa estadounidense de inteligencia artificial (IA) con sede en San Francisco.

Antecedentes de la encíclica

La MH está firmada con fecha 15 de mayo de 2026, una fecha que coincide con el 135º aniversario de Rerum Novarum  (1891) de León XIII, la encíclica fundacional de la doctrina social de la Iglesia moderna. Esta coincidencia tiene alto valor simbólico. Poco después de haber sido elegido para ser sucesor de san Pedro, el Papa León había afirmado en su Discurso al Colegio Cardenalicio, el 10 de mayo de 2025: «hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo».

En su presentación de la MH, León XIV volvía sobre esta idea, afirmando: «En un momento de transformación histórica que amenazaba la dignidad humana, la encíclica Rerum Novarum ofreció su palabra evangélica y social sobre las “cosas nuevas” en curso. Hoy nos encontramos ante una transformación de magnitud semejante, quizá con consecuencias aún mayores. La inteligencia artificial ya afecta muchos ámbitos de nuestra vida e influye en decisiones que modelan la convivencia humana.»

Elaboración cuidadosa

Del contenido del texto puede inferirse que la encíclica ha sido cuidadosamente elaborada. Como precedentes pueden señalarse dos documentos curiales, la Declaración Dignitas infinita sobre la dignidad humana y la nota Antiqua et nova sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, así como el documento Who vadis humanitas sobre de la Comisión Teológica Internacional centrada en la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad. Estos documentos son explícitamente citados en la MH.

En la presentación de la MH, el Papa indicó varias claves interesantes para comprender su elaboración. Afirmó haber escuchado a científicos e ingenieros que trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos; a responsables políticos que buscan perseverantemente normas justas; a padres y educadores profundamente preocupados por el futuro de las nuevas generaciones. También han llegado al Papa «otras voces muy inquietantes: la de sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de todo control humano efectivo; la de algoritmos que pueden bloquear el acceso a la salud, al empleo o a la seguridad, basándose en datos contaminados por prejuicios e injusticias». Añadió: «también he escuchado el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman decisiones que pueden generar nuevas formas de exclusión y sufrimiento.» Más allá de la escucha, la reflexión. En este sentido, añadía: «me he sentido llamado a contemplar la gran transformación con ojos de fe, con lucidez de razón, con apertura al misterio, y con el clamor de los pobres y de la tierra resonando en mi corazón.»

Contenidos de la encíclica

La encíclica propone afrontar el momento histórico actual —marcado por la inteligencia artificial y la revolución digital— mediante un discernimiento basado en el Evangelio y la Doctrina Social, entendida como una tradición viva que orienta la acción humana hacia el bien común. Se señala que la tecnología no es negativa en sí, pero tampoco es neutral: su impacto depende de cómo se diseñe, gobierne y utilice.

El Papa presenta la situación actual de la humanidad como una encrucijada decisiva, que el Papa la dibuja a partir de dos imágenes bíblicas. Por una parte, la “torre de Babel” (Gen 11, 1-9),  construida después del diluvio universal con la ambición de llegar hasta el cielo y en rebeldía contra Dios y, por otra, la reconstrucción de Jerusalén en ruinas después del destierro a Babilonia con humildad y «pieza por pieza» (Neh 1-2). La encrucijada es construir una sociedad basada en el poder y la autosuficiencia, o bien edificar otra fundada en la dignidad, la justicia y la fraternidad, inspirada en Dios.

La encíclica está organizada en cinco capítulos, una introducción y una conclusión. El capítulo I introduce la relevancia de la Doctrina social de la Iglesia (DSI), un pensamiento dinámico fiel al Evangelio, en el contexto de la IA, mientras que el capítulo II desarrolla varios de estos principios.

El capítulo III muestra que la revolución digital no es solo tecnológica, sino humana. La cuestión decisiva es si la IA contribuirá al desarrollo integral o generará nuevas formas de dominación, dependencia y desigualdad.

El capítulo III defiende la grandeza de la persona, con su dignidad ontológica y afronta aspectos antropológicos y éticos que plantea la IA.  incluyendo nuevas formas de poder derivados de la posesión de la tecnología y defiende la primacía de la persona sobre la técnica.

El capítulo IV, analiza consecuencias concretas de la revolución digital y de la IA en ámbitos clave de la vida social, proponiendo tres ejes centrales: verdad, trabajo y libertad.

Finalmente, el capítulo V contrapone dos modelos de organización del mundo: la cultura del poder, basada en la fuerza, y la civilización del amor, fundada en la justicia y la fraternidad.

La conclusión propone un camino de vida cristiana para afrontar la era de la inteligencia artificial, centrado en custodiar la dignidad humana a la luz del Evangelio.