Comentario de documentos

Comentarios a la ‘Magnifica humanitas’ (II): ¿La lógica de Babel o la lógica de Nehemías?

Una de las aportaciones más sugerentes de Magnifica Humanitas es el uso de dos imágenes bíblicas como paradigmas para pensar el futuro de la civilización. Estas imágenes remiten a dos lógicas opuestas de construir una comunidad: una representada por la construcción de la torre de Babel (Gn 11,1-9) y la otra por la reconstrucción de los muros de Jerusalén en tiempos de Nehemías (Ne 2–6) (MH, 7-9).

En la construcción de la torre de Babel, la humanidad, unida por una sola lengua y un mismo proyecto, busca alcanzar seguridad, poder y fama mediante la construcción de una ciudad y una torre que llegue al cielo. Sin embargo, esta obra nace de la autosuficiencia y del orgullo humano, prescindiendo de Dios. La aparente unidad se basa en la uniformidad y la homogeneización, no en la verdadera comunión. Como consecuencia, la comunicación se rompe, las lenguas se confunden y las personas se dispersan.

El «síndrome de Babel» designa el riesgo de deshumanización: «construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio», una tentación antigua que hoy adopta nuevas formas tecnológicas (MH, 10). En lo más profundo, «Babel revela así el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios.» (MH, 7)

En contraste, el libro de Nehemías relata la reconstrucción de Jerusalén después del exilio. Ante una ciudad destruida, Nehemías actúa desde la oración, la escucha y el discernimiento. Involucra a todo el pueblo en una tarea compartida, distribuyendo responsabilidades y fortaleciendo los vínculos comunitarios. Sacerdotes, artesanos, familias, mujeres y jóvenes colaboran en una obra centrada en Dios. La reconstrucción no se basa en la uniformidad, sino en la participación y la comunión.

La reconstrucción de Jerusalén, como paradigma a seguir: «Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras. La antigua Jerusalén recupera así un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión: la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor.» (MH, 8)

Rasgos de la construcción de la torre de Babel

  • La autosuficiencia: La torre de Babel (Gn 11) representa una humanidad unida por un proyecto grandioso, pero cuyo fundamento es la autosuficiencia: «hagámonos famosos» y alcancemos el cielo por nuestras propias fuerzas. Babel simboliza una humanidad que ya no reconoce ningún límite ni ninguna instancia superior a sí misma. El ser humano se concibe como autor absoluto de su destino. En clave contemporánea, esto se expresa en la convicción de que cualquier problema humano tiene una solución puramente tecnológica.
  • La obsesión por el poder: La torre es una manifestación de poder. El objetivo último no es el servicio sino la exaltación de quienes construyen. Hoy esto puede observarse cuando la innovación se orienta principalmente a la acumulación de influencia, riqueza o control.
  • La uniformidad: El relato bíblico habla de una sola lengua y un único proyecto. Para León XIV, el peligro no es la unidad, sino la homogeneización que elimina la diversidad. En el ámbito digital esta tentación aparece cuando algoritmos, plataformas o sistemas globales tienden a reducir la pluralidad cultural a patrones uniformes de comportamiento.
  • La reducción de la persona: El Papa advierte contra la pretensión de traducir toda la realidad humana a datos, métricas y rendimientos. La persona deja de ser un fin en sí misma y se convierte en un objeto de gestión.
  • El fracaso final: Paradójicamente, Babel busca unión y produce dispersión. Al absolutizar el poder, destruye la comunicación auténtica.

Rasgos de la construcción de Nehemías

  • Centrada en Dios: la reconstrucción comienza con la oración, el ayuno y la confianza en Dios, reconociendo que la verdadera fuerza proviene de Él.
  • Basada en la humildad y el discernimiento: Nehemías estudia la situación con prudencia antes de actuar y no impone decisiones precipitadas.
  • Participativa y corresponsable: toda la comunidad se implica en la obra; cada familia y grupo asume una tarea concreta.
  • Inclusiva: intervienen personas de distintas condiciones sociales y profesiones (sacerdotes, artesanos, dirigentes, mujeres y jóvenes).
  • Orientada al bien común: el objetivo no es la gloria personal, sino la restauración de la ciudad y la protección del pueblo.
  • Constructora de vínculos: reconstruye no solo muros, sino también la confianza, la solidaridad y la identidad comunitaria.
  • Respetuosa de la diversidad: la unidad surge de la colaboración entre personas diferentes, no de la uniformidad.
  • Capaz de afrontar conflictos y dificultades: Nehemías coordina los esfuerzos y responde con firmeza a las oposiciones externas e internas.
  • Fundada en el servicio y el liderazgo compartido: el líder anima, organiza y acompaña, pero la obra pertenece a todo el pueblo.
  • Generadora de comunión: produce un «lenguaje común» basado en la armonía, la colaboración y el reconocimiento mutuo.

En Conclusión

La lógica de Babel se caracteriza por la autosuficiencia, la búsqueda de poder, la uniformidad, la instrumentalización de las personas y la pretensión de construir el futuro prescindiendo de Dios. Aunque promete unidad, termina produciendo incomunicación y fragmentación. Es el paradigma de un progreso técnico desvinculado de criterios éticos y del reconocimiento de la dignidad humana.

La lógica de Nehemías se caracteriza por la apertura a Dios, la participación, la corresponsabilidad, el servicio al bien común, el respeto a la diversidad y la construcción de vínculos. No persigue una unidad basada en la uniformidad, sino una comunión que integra las diferencias y fortalece a la comunidad. Allí donde Babel genera dispersión, la lógica de Nehemías hace posible una auténtica convivencia humana.