Reseña

Zambrano sobre Unamuno (Libro)

María Zambrano, Unamuno, Debolsillo, 2004, 208, págs.

Sitúo a Zambrano y Unamuno en el pelotón de cabeza de mis autores preferidos, por lo que no podía dejar pasar la oportunidad de volver a ellos con esta novedad postergada, recopilada ahora por la profesora Gómez Blesa. La he disfrutado muchísimo. Una joya, que una escriba sobre el otro.

Ha supuesto también el reencuentro con el realismo vitalista hispano, una tradición que me explica, frente al anglo-pragmatismo, al franco-racionalismo, y al germano-idealismo, y que entronca con lo mejor de la Escuela de Salamanca, el Siglo de oro, Gracián, y Balmes. Ahí es nada.

Zambrano capta como nadie a Don Miguel, maridando la razón poética con la razón trágica, apuntando luz donde otros ven tiniebla. Se atreve a adentrarse en su alma a través de la religión compartida, y a explicar desde la filosofía el anti-filosofismo del vasco. ¡Qué pocos le han entendido! Si bien, ¿qué prejuicios hubo allende los Pirineos para aceptar a Kierkegard y no al rector de Salamanca?

Como digo, un gozo de libro, breve y claro, que arrulla la querida soledad del estío, en calma bien ganada.

Síntesis del editor:

Una esclarecedora reflexión acerca de la obra de Miguel de Unamuno y de los aspectos filosóficos que ocuparon su pensamiento, de una de las más grandes pensadoras españolas de nuestro tiempo.

Este libro recoge un largo y esclarecedor ensayo inédito de la escritora María Zambrano sobre la figura y la obra de don Miguel de Unamuno, escrito hacia 1940 en el exilio cubano de la autora y que, por diversas circunstancias, había permanecido extraviado hasta fechas muy recientes. Recoge también, bajo la atenta y cuidadosa edición de Mercedes Gómez Blesa, otros artículos de Zambrano acerca de determinados aspectos de la obra del autor de San Manuel Bueno, mártir que tan solo habían visto la luz en distintas revistas latinoamericanas.

Escrito desde la más profunda admiración y empatía intelectual y estética, María Zambrano analiza, comenta e indaga en los pliegues más significativos del pensamiento unamuniano, haciendo aflorar sus vetas más relevantes. Ubica en primer lugar al autor dentro de las coordenadas históricas, culturales y filosóficas de su tiempo para detenerse después en algunas de las claves de su obra: las relaciones entre filosofía y religión, entre conocimiento y poesía, entre tragedia y existencia, o en las raíces de su original y singular entendimiento de «el ser de España» dentro de su obra.