La Magnifica humanitas es una encíclica social que se sitúa en la tradición de la doctrina social de la Iglesia, “un corpus de principios y criterios compartidos” (MH, 45), con raíces bíblicas, pero desarrollada en la época moderna a partir de la encíclica Rerum novarum (1891), como el propio León XIV recuerda al señalar las más importantes encíclicas de sus predecesores (MH, 28-44).
En palabras de León XIV, la doctrina social de la Iglesia “nace del encuentro entre la verdad eterna del Evangelio y las preguntas de la historia; se deja interpelar por los signos de los tiempos; se nutre de la contribución de las ciencias, las culturas y las experiencias humanas” (MH, 27). Asimismo, pone de relieve que esta doctrina, en su expresión más auténtica, “no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario” (MH, 27). El acento en el discernimiento es recalcado en diversos momentos del documento.
El actual Pontífice desea, sin duda, poner de manifiesto la actualidad de la doctrina social de la Iglesia en este cambio de época y revitalizar su vigencia, destacando tanto su origen en la vida contemplada a la luz del Evangelio como su orientación a la acción. Recuerda que esta doctrina “no es fruto de un proyecto elaborado en un escritorio, sino el resultado de un proceso paciente, en el que cada Pontífice ha aportado una contribución original a la luz de los ‘nuevos asuntos’ de su tiempo”, a partir de un patrimonio único en el que destacan “la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad” (MH, 45).
León XIV destaca los grandes principios de la doctrina social de la Iglesia, “que orientan el discernimiento de los creyentes en la vida personal y pública”, y centra su atención en ellos en el capítulo II de Magnifica humanitas, con el propósito de “captar mejor su coherencia interna y su fuerza generadora para nuestro tiempo”, especialmente en el contexto de la era digital y de la inteligencia artificial. En este capítulo, León XIV presenta los fundamentos antropológicos y los principales principios de la doctrina social de la Iglesia para afrontar los desafíos de nuestro tiempo, especialmente los derivados de la revolución digital y la inteligencia artificial. La tesis central es que la dignidad inviolable de toda persona humana debe seguir siendo el criterio fundamental de discernimiento en la vida social, económica, política y tecnológica.