Reseña

Woke, cristianismo y sentido común (Libro)

DANIEL ARASA, Woke, cristianismo y sentido común,
Ideas y Libros, Madrid, 2025, 258 pags.

El fenómeno woke (“despertar”, en inglés) no es nuevo, ni tampoco la ideología que lo envuelve, pues hunde sus raíces en corrientes intelectuales y activismos surgidos a lo largo del siglo XX, como los movimientos por los derechos civiles, determinadas corrientes del feminismo y diversas teorías críticas desarrolladas en el ámbito académico. Sin embargo, en cuanto a su implantación social, tras un punto álgido que puede situarse a comienzos de la presente década, el wokismo parece haber experimentado cierta pérdida de impulso en los Estados Unidos, aunque su presencia sigue siendo notable en Europa.

Líderes políticos como Trump, Milei o Meloni lo han situado entre sus principales blancos de crítica, pero también se percibe en amplios sectores de la opinión pública un cierto cansancio ante lo que algunos consideran imposiciones en la vida pública. Entre ellas se mencionan determinadas fórmulas de lenguaje inclusivo —como todes, elles, niñes o l@s— que muchos perciben como ajenas a la gramática y al uso habitual del idioma. A ello se añaden las llamadas políticas de cancelación de quienes discrepan, ignorando sus argumentos o calificando de “fobia” simples desacuerdos. Asimismo, se denuncian formas de adoctrinamiento woke desde edades tempranas y leyes que facilitan el cambio de sexo en adolescentes, con posibles consecuencias duraderas para su vida.

Ante este aparente cambio de tendencia, cabe preguntarse por la oportunidad de este nuevo libro del prolífico periodista y doctor en Humanidades Daniel Arasa. Mi respuesta es claramente afirmativa, por varias razones.

En primer lugar, el libro contribuye a desentrañar la ideología woke en su carácter poliédrico y en sus múltiples manifestaciones culturales y políticas. Comprender mejor sus fundamentos y su evolución resulta útil para un discernimiento crítico del fenómeno.

En segundo lugar, el autor sitúa el debate en el marco de lo que se ha denominado “batalla cultural”, describiendo cómo determinadas corrientes asociadas al wokismo han adquirido presencia en ámbitos como la universidad, los medios de comunicación o determinados movimientos políticos. Este desplazamiento cultural parece haber sustituido en parte las tradicionales narrativas de lucha de clases por nuevas reivindicaciones de carácter identitario.

En tercer lugar, el libro distingue con acierto entre los motivos iniciales que dieron origen al movimiento —vinculados a la denuncia de discriminaciones e injusticias, especialmente por razones de raza o sexo— y los desarrollos ideológicos posteriores. En estos últimos se integran reivindicaciones muy diversas, desde diferentes corrientes del feminismo hasta los llamados derechos LGTBIQ+, así como posiciones asociadas al ecologismo radical, el indigenismo, el animalismo o la teoría crítica de la raza.

Asimismo, Arasa critica lo que considera una tendencia contemporánea a convertir determinados deseos en derechos jurídicos. A su juicio, este proceso supondría un cambio significativo respecto a las reivindicaciones iniciales, centradas en la defensa de derechos claramente vulnerados.

Otro aspecto relevante del libro es su crítica al predominio del emotivismo en el debate público promoviendo el wokismo. Sin negar el valor de la sensibilidad moral, el autor defiende la necesidad de recuperar un equilibrio entre emoción y razón, entre empatía y análisis argumentativo, apelando a lo que denomina el sentido común.

Finalmente, el libro propone una comparación entre el wokismo y el cristianismo, analizando coincidencias y divergencias en sus fundamentos filosóficos, morales y antropológicos. Arasa se muestra a favor de las reivindicaciones justas pero crítico con determinadas ideas que dan soporte a lo woke. En todo caso, procura mantener una actitud respetuosa hacia las personas y buscar posibles puntos de encuentro. En esta línea resulta especialmente sugerente su tesis de que, más allá de la batalla cultural, existe también “una batalla espiritual, porque penetra hasta los aspectos más profundos del ser humano” (p. 213), lo que explicaría la importancia que el autor concede a las dimensiones espirituales en la respuesta a este fenómeno.

En conjunto, el libro de Daniel Arasa ofrece una reflexión documentada y accesible sobre uno de los debates culturales más presentes en la actualidad. Su análisis, que combina aproximaciones históricas, culturales y antropológicas, invita al lector a reflexionar críticamente sobre el fenómeno woke y sobre sus implicaciones para la vida social y cultural contemporánea. Por ello, se trata de una obra recomendable para quienes deseen comprender mejor este debate y participar en él con mayor profundidad y perspectiva.