Reseña

Pistoleros de quiosco (libro)

Fernando Eguidazu, Pistoleros de quiosco. Ediciones Ulises, 2026, 336 págs.

Los amigos que tengo cerca a veces me inquieren sobre si solo leo ensayo. Ciertamente no. Y para que conste, y sin que sirva de precedente, incluyo una de las obras de asueto que he disfrutado este verano. El texto de Eguidazu, muy bien escrito y documentado hace un elenco y glosa las novelas del oeste que hicieron furor en España hasta que las pantallas invadieron hogares y espacios públicos. Sus autores merecen un reconocimiento, siempre negado a la novela popular, una de cuyas autoras, Corín Tellado, con más de 4.000 textos, es solo superada por Cervantes en cuanto a lectores en español.

Dejo de lado si era mejor leer novelas del oeste en el tranvía que hurgar en las imágenes enlatadas de pantallas móviles, pero los datos son claros: los varones de la clase obrera (entre ellos mi padre) en los años 40 a 70 del siglo anterior eran adictos a estas lecturas en números que ahora asombran. Sus autores más representativos como M. Lafuente Estefanía, con 2.500 novelas y, sobre todo, José Mallorquí, dieron qué leer durante muchos años a mucha gente que, de otro modo, no habría leído. Y el impacto no fue menor, conformando y reflejando idearios de masculinidad en los que la lealtad, la valentía, y la disponibilidad presuponían qué se esperaba del héroe icónico. Hoy estamos en otra onda.