La relación en vaso posterior consiste en incorporar el miembro viril en el recto a través del orificio anal en personas del mismo sexo o de sexo diferente. Vaya por delante que en esta exposición no se pretende ningún acto de fobia hacia nadie ni se plantea ninguna actitud de odio hacia ninguna persona.
Únicamente se trata de describir la anatomía e histología (estudio de los tejidos) de la estructura ano-rectal, comparándola con el estudio de la vagina y relacionarlo con la fisiología (ciencia que estudia el funcionamiento normal de los seres vivos y sus partes), añadiendo al final unas breves consideraciones sobre el amor humano y la valoración ética de la relación sexual en vaso posterior.
Anatomía e histología
EL RECTO
El recto es el segmento final del intestino grueso mide unos 12-16 cm, y se caracteriza por tener pliegues en sus paredes. Su estructura microscópica consiste en una capa de células denominadas epiteliales que tienen forma cilíndrica. Además, estas células tienen un soporte que está formado por tejido conectivo (conjunto de fibras), vasos sanguíneos, nervios y una capa muscular que lo recubre externamente.
La función del recto consiste en el almacenamiento temporal de las heces. Cuando el recto se llena, se estira y envía señales al cerebro que producen la sensación de ganas de ir al baño. Posteriormente participa en la evacuación, trabajando junto con los músculos del ano (esfínteres) para permitir o impedir la salida de las heces.
EL ANO
El ano es el orificio de salida y expulsión del material fecal. Al microscopio está estructurado por células epiteliales denominadas escamosas porque se asemejan a la piel. Este epitelio está diseñado para resistir el roce de las heces a su paso. Tiene dos estructuras musculares el esfínter anal interno y el esfínter anal externo. Estos esfínteres ejercen un control de la continencia fecal. El ano no produce lubricación natural, no mantiene un ambiente ácido como mecanismo de protección y tiene una elasticidad limitada. Es sensible a los desgarros y su cicatrización es lenta.
LA VAGINA
La vagina es un conducto muscular elástico del aparato reproductor femenino que conecta la vulva (genitales externos) con el útero. Es como un tubo muscular elástico que presenta unos pliegues. Su estructura microscópica muestra un epitelio estratificado, es un epitelio que tiene varias capas, tiene fibras elásticas, vasos sanguíneos y una capa muscular. Sus funciones son: ser un canal para la sangre menstrual, la penetración del miembro viril durante el coito, la eyaculación, el paso del bebé durante el parto. Es un órgano vital para la reproducción y la sexualidad, que se mantiene húmedo y protegido por membranas mucosas, y se adapta para permitir la entrada de espermatozoides y la salida del feto. Sus paredes pueden estirarse enormemente en el parto o la penetración. Se lubrica naturalmente y crea un ambiente ácido que ayuda a prevenir infecciones. Su estructura celular, formada de varias capas de células permite la fricción física sin apenas riesgos de lesiones tisulares.
FIGURAS-DIBUJOS ESQUEMÁTICOS

Como puede observarse en este dibujo esquemático, el recto forma parte del aparato digestivo ya que, es el final del intestino grueso.

El aparato reproductor femenino tiene una anatomía característica. No forma parte de ningún otro sistema.
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Se puede identificar la diferencia que existe entre las células epiteliales del recto, que tiene una capa, y las células epiteliales de la vagina que tienen varias capas y por ello se denomina estratificado.
Fisiología sexual
Puede evidenciarse que la función sexual tiene unas estructuras anatómicas determinadas. Fisiológicamente, la práctica en vaso posterior tiene más posibilidades de producir lesiones ano-rectales debido a que la configuración estructural no está diseñada para una relación de estas características. Además, el depósito en el recto de la efusión seminal no tiene una función específica dado que, el recto no es un receptáculo «per se» de este líquido orgánico. De hecho, los espermatozoides no tienen ningún recorrido singular debido a que se encuentran en un tubo emisor de elementos desechables.
La vagina sí es un depósito del líquido seminal porque facilita la movilidad de los espermatozoides hacia el útero y hacia la trompa donde pueden encontrar, o no, a un óvulo que ha sido producido por el ovario.
A pesar de ver tan claramente las partes anatómicas diseñadas para el acto sexual, la práctica en vaso posterior tiene una prevalencia notable. Se estima en encuestas amplias de adultos, que alrededor de 35–40 % de hombres y mujeres reportan haber tenido esta práctica en algún momento de su vida.
Motivos para la práctica sexual en vaso posterior
Las personas que realizan esta práctica pueden hacerlo por diversos motivos:
- Por el «solo placer».
- Curiosidad y exploración sexual. Muchos lo prueban por curiosidad, para experimentar cosas nuevas o variar su vida sexual.
- Atracción intensa o morbosa hacia aquello que resulta perturbador alterando la calma mental o emocional.
- Deseo de poner en práctica fantasías de esta índole que aumentan la excitabilidad.
- Preferencias personales u orientación sexual.
La práctica sexual en vaso posterior puede realizarse, al igual que cualquier otra relación sexual, sin ningún tipo de vínculo afectivo o emocional, aunque también puede realizarse entre dos personas con vínculo afectivo y sentimental.
Valoración ética
En cuanto a su valoración ética, algunos entienden que la relación en vaso posterior es aceptable siempre que exista consentimiento mutuo. Para estas personas, eso sería una expresión más de intimidad y confianza fortaleciendo la comunicación y la conexión emocional. Sin embargo, este razonamiento olvida que una libertad madura ha de estar guiada por la verdad, que es algo más que respetar la libertad del otro.
Profundizar en la sexualidad humana lleva a descubrir que no es una simple función fisiológica sino un acto de la persona. Es un acto amoroso y comprometido propio de los esposos. Está orientado a la procreación al tiempo que une a los esposos.
Aún suponiendo que la relación en vaso posterior cree un vínculo afectivo, sentimental y emocional, tal hecho no vuelve obligatoria y moralmente buena una relación en vaso posterior: sigue siendo una elección, no una prueba de amor verdaderamente humano. Esta guiada por sentimientos y la búsqueda del placer, y no por algo reconocible como un bien, verdaderamente humano, como sí ocurre cuando la sexualidad está integrada en la donación de persona a persona.
En este sentido, el Catecismo de la Iglesia católica (n. 2332) señala: “La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.” Añade (n. 2333) que “la diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.”
El amor verdaderamente humano
El amor verdaderamente humano tiene características que le son propias. Es una relación viva, no solo una emoción pasajera ni una idealización. Podría definirse como la decisión libre y consciente de buscar el bien del otro, incluso cuando cuesta, reconociéndolo como una persona única, digna y limitada, igual que uno mismo. Rasgos esenciales del amor humano auténtico son:
- Integra razón, emoción y voluntad.
- Está abierto a la trascendencia y no excluye la transmisión de la vida.
- No es imposición ni anulación. El amor sólo es auténtico si es libre y responsable.
- Es un amor que se caracteriza por el don de sí, considerando que la persona se realiza plenamente cuando se entrega libremente, y no se encierra en sí misma.
- Hacer crecer en la capacidad de amar, al tiempo de desarrolla virtudes como la paciencia, la humildad y la misericordia.
- Se manifiesta en el cuidado, la presencia, el respeto, la escucha y la fidelidad.
- Puede incluir sentimiento, pero no se reduce a sentimiento (que cambia), sino que incluye comprensión, elección y compromiso. Por ello, no se centra únicamente en «lo que siento» sino «a quién me entrego».
- El amor verdaderamente humano no es perfecto ni omnipotente: acepta el error, el conflicto y el perdón.
En este contexto, la función sexual no se encierra en la búsqueda del placer inmediato ni usa al otro como objeto. Es un lenguaje corporal de amor fiel en una comunión de personas. Por tanto, la práctica de la sexualidad tiene la connotación de admitir como esenciales las estructuras que se han identificado como las mejor preparadas para este propósito, sin perjuicio de ninguno de los aspectos (sensibles, físicos y psicológicos) que se contemplan intrínsecamente en las mismas.
En otras palabras, la acción física sexual, en el amor verdaderamente humano, se define por la complementariadad orgánica de la anatomía, histología y fisiología constitutivas de la persona, pero no se reduce a ello; es, ante todo, unión de personas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Guyton, A. C., & Hall, J. E. (2021). Tratado de fisiología médica (14.ª ed.). Elsevier.
Junqueira, L. C., & Carneiro, J. (2015). Histología básica (13.ª ed.). McGraw-Hill Education.
Mounier, E. (Ed. en español, 2002). El personalismo. Salamanca: Ediciones Sígueme.
Wojtyła, K. (Ed. en español, 2008). Amor y responsabilidad. Madrid: Ediciones Palabra.
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* Doctor en medicina