La tesis central de Hayward es que el ciclo de vida ha cambiado. No ya por extensión de unas etapas y encogimiento de otras, sino por amalgamiento de todas en una: la infancia. Los datos y ejemplos recogidos no dejan lugar a dudas: nuestra cultura ha descartado la madurez de la vida adulta. No hay proceso ni crecimiento, sino perpetuación y regresión en los diferentes ámbitos de la vida: lo público y lo privado, la cultura, el trabajo, el ocio, la política, o el crimen. Hoy los relatos están contaminados y el imaginario está controlado por intereses de explotación. Es un fin de algo.
Personalmente me han impactado la amplitud y profundidad del análisis de Hayward yendo a las fuentes acertadas, y la impecable lógica argumentativa. Hay que leer infatilizados. Nos hará y hará mucho bien.