Reseña

Elogio de las virtudes minúsculas (libro)

MARINA VON ZUYLEN, Elogio de las virtudes minúsculas, Siruela, 248 pág.

Elegante, ilustrada y bonita reflexión sobre las virtudes de todos los que no somos ni brillantes, ni heroicos, ni exitosos (a ojos de los demás). Zuylen hace aquí rica filosofía, crítica literaria, eleva la ficción a sociología de postín, y plantea cuestiones vitales para comprendernos y comprender.

No deja, de paso, cuestiones de actualidad, como el debate sobre la meritocracia, por más que su defensa de Sandel me parezca equivocada. Ni tampoco la importancia de acertar con los objetivos de la vida, en una apuesta por resaltar la supremacía de la vida interior sobre la exterior.

Con todo, el tema central de esta pequeña joya es la delimitación de la vida ordinaria o suficiente, por oposición a lo que consideramos insuficiente. Elogia la mesura, la vida real, la contención, y apunta la necesidad de un sano entendimiento de lo que consideramos ordinario. Al respecto, el subtítulo del libro dice mucho: la excelencia en clave menor.

Por el libro desfilan Aristóteles, Wolf, Adorno, Lévinas, Sennett, James, Proust, Beckett, Spinoza, Chejov, y un largo etcétera. A mí me hubiese gustado que también figurasen Sta. Teresita, Gomá, y S. Josemaría, pero, en línea con lo tratado, no se puede pedir todo.

La lectura ha sido un goce, y eso de “elegir el proceso antes que el producto”, iluminativo.