La Corriente Social Cristiana (e-C) ha hecho pública la declaración “Cuando la vida deja de ser sagrada, ningún derecho es seguro”, un documento, que adjuntamos, que reivindica la centralidad del derecho a la vida como fundamento de todos los derechos humanos y llama a promover una cultura de acogida, protección y apoyo a toda vida humana, especialmente en sus etapas más vulnerables.
Declaración CSC_Cuando la vida deja de ser sagrada, ningún derecho es seguro
La declaración sostiene que el derecho a la vida constituye la condición indispensable para el ejercicio de cualquier otro derecho y advierte de que, cuando una sociedad relativiza el valor de la vida humana, introduce criterios de poder, utilidad o conveniencia en la determinación de quién merece protección jurídica. Según el texto, ello pone en riesgo el carácter universal de los derechos humanos.
El documento dedica una parte importante a exponer los fundamentos biológicos de la vida humana desde la fecundación, afirmando que en ese momento comienza la existencia de un nuevo organismo humano con identidad genética propia y un desarrollo continuo hasta la muerte natural. Asimismo, rechaza la distinción entre “ser humano” y “persona” cuando esta se utiliza para negar protección moral o jurídica a determinados seres humanos.
La declaración defiende también que la dignidad humana no depende de la autonomía, la capacidad de relación o el grado de desarrollo, sino del hecho mismo de pertenecer a la familia humana. Desde esta perspectiva, sostiene que la dependencia o vulnerabilidad de una persona nunca puede justificar la privación de su derecho a la vida.
En relación con el aborto, el texto distingue entre situaciones excepcionales y dramáticas que requieren acompañamiento y comprensión, y la consideración del aborto como un derecho ejercido exclusivamente en función de la voluntad individual. La entidad afirma que la respuesta a los embarazos difíciles debe orientarse al apoyo tanto de la madre como del hijo, mediante redes familiares, sociales e institucionales adecuadas.
La parte final del documento se centra en la situación demográfica de Cataluña. La organización expresa su preocupación por la baja natalidad, el envejecimiento de la población y las dificultades que afrontan muchas familias para formar y sostener proyectos familiares. Por ello, propone políticas orientadas a facilitar la vivienda, la conciliación, la maternidad y la paternidad, así como el acompañamiento integral a las mujeres embarazadas.
La Corriente Social Cristiana concluye con un llamamiento a ciudadanos, familias, asociaciones y partidos políticos para participar en la construcción de una cultura centrada en la dignidad de toda vida humana y en la promoción del bien común. Según afirma la declaración, “cuando la vida vuelve a ocupar el centro, vuelve a ser posible la esperanza”.