Ricardo Sada, Educar para la contemplación. Rialp, Madrid, 2026, 196 págs.
No imaginaba yo que un afamado sacerdote y extraordinario predicador pudiera escribir una propuesta pedagógica tan revolucionaria y audaz. Una propuesta que es, al mismo tiempo, una certera crítica, tanto a la praxis educativa de la escuela actual, como a la cultura que impregna el fin de la modernidad.
Defiende Sada la educación sapiencial y denosta el utilitarismo pedagógico. Va más allá del manido aprender a pensar, para centrarse en saber pensarse. Propone el asombro, el silencio y la belleza, como medios y metas del quehacer educativo. Aboga por la interiorización, los ratos de soledad introspectiva, y los espacios de escucha, para dar paso a entornos de sana y fructífera relación y convivencia. Y, sobre todo, propone contar con Dios para entendernos como hijos, hermanos y padres.
El texto tiene una parte práctica en la que el mexicano aborda los contenidos educativos, haciendo particular hincapié en la educación estética, ambiental, y religiosa. He disfrutado mucho con esta lectura, breve y asequible para todos. Sorprenderá mayormente a quienes, profesionales o no, erróneamente entiendan la educación como técnicas regimentadas de transmisión de usos y contenidos para la capacitación.