Reseña

Nuevas perspectivas en la teología del trabajo

Gregorio Guitián (ed.), Theology of Work. New Perspectives, Routledge, Londres, 2024, 360 págs.

La teología del trabajo no es nueva. En el siglo XX, diversos autores impulsaron el desarrollo de una teología moderna del trabajo, entre los que destacan Masure (1937), Chenu (1955) y Rondet (1955), en el contexto de la renovación teológica previa al Concilio Vaticano II. Por su parte, san Josemaría Escrivá, desde 1928, subrayó desde una perspectiva carismática y pastoral el valor del trabajo como medio para santificar las realidades temporales, como camino de santificación personal y como instrumento de apostolado. Estas aportaciones, junto con la evolución de la doctrina social de la Iglesia —especialmente en san Juan Pablo II—, han favorecido una comprensión más positiva del trabajo. Desde este enfoque, el trabajo deja de considerarse únicamente como medio de subsistencia o penitencia, para entenderse como una dimensión constitutiva de la persona, vinculada a su vocación y orientada al bien común.

¿Qué aporta este libro a la teología del trabajo? La respuesta, como indica su subtítulo, es clara: “nuevas perspectivas”. Este objetivo se concreta en un conjunto de contribuciones sugerentes y en buena medida innovadoras, que abordan el trabajo desde diversas aproximaciones teológicas.

El volumen se sitúa principalmente en el ámbito de la teología católica, aunque incorpora también aportaciones de la teología protestante y ortodoxa. Asimismo, integra perspectivas procedentes de distintas disciplinas, como los estudios bíblicos, la patrística, la teología dogmática y la teología moral. En él participan autores de cuatro países (Estados Unidos, Italia, Polonia y España), con una presencia destacada de profesores de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

El libro no pretende ofrecer un tratamiento sistemático del trabajo, sino una serie de aportaciones específicas organizadas en tres partes. La primera proporciona un marco conceptual desde diversas perspectivas teológicas, incluyendo la teología trinitaria, de la creación, la escatología, la antropología teológica y la cristología. La segunda busca integrar distintas dimensiones del trabajo a la luz de la fe cristiana, abordando relaciones como trabajo y familia, culto, Eucaristía o contemplación, así como la articulación entre sus dimensiones objetiva y subjetiva. La tercera parte se centra en los retos contemporáneos, proponiendo enfoques que superan visiones economicistas, destacan la prudencia en la toma de decisiones y sitúan el trabajo en un horizonte de don, servicio y cuidado.

En conjunto, la obra aspira a abrir nuevos horizontes en la comprensión teológica del trabajo y a estimular futuras investigaciones. Esta tarea resulta especialmente relevante en un contexto marcado por las transformaciones tecnológicas, en particular la inteligencia artificial, que plantean nuevas preguntas sobre el sentido y la especificidad del trabajo humano más allá de su dimensión meramente instrumental.