ALFONSO BALLESTEROS, Fragmentados. Digitalización y posdemocracia, Dykinson, Madrid, 2025, 228 págs.
El cataclismo puede ser épico. Hay un nuevo poder que fragmenta las sociedades y los individuos: la adicción digital produce taras cerebrales y sociales que son irrecuperables.
Estamos cada vez más conectados pero solos: la crisis de sociabilidad nos fragmenta comunitariamente. La comunicación en cadena y sin retorno impide el auténtico diálogo con los iguales: la crisis del discurso nos fragmenta corporativamente. Los reclamos se multiplican y cada vez es más difícil ejercer una crítica razonada: la crisis de la atención nos fragmenta intelectualmente. El deterioro es evidente y nos empuja al esclavismo de las emociones, que el poder digital pretende y propaga para dirigir conductas sin contrapeso racional.
La óptica de Ballesteros es la filosofía política y el lamento por la relación simbiótica y perversa entre fragmentación y posdemocracia. Sin civilidad no hay política, al menos tal y como la hemos entendido hasta ahora. El reto es el rechazo al control impuesto por la adicción. Darse cuenta y conformar entornos de resistencia donde tenga sentido superar la dependencia digital para controlarnos sin ser controlados. Firmo.